El Hombre que perseguía el Tiempo (Lumen)

15 abril 2014

Nuestra valoración

Autor del Libro: Diane Setterfield

 

 

 

 

 

 

Sinopsis: William Bellman, en su niñez, mató un grajo de un disparo certero con su tirachinas desde una distancia imposible. Esta hazaña marcó la apreciación que todos sus amigos tenían de él y también su idea sobre de lo que era capaz, aunque él no fuera muy consciente de ello. Todos le veían como el hombre capaz de hacer lo que se propusiera y así parecía. A William no le marcó en exceso el abandono de su padre porque su madre ejerció de ambos. Su padre era el hijo de la familia más importante de la comarca. Esta familia poseía la fábrica de textiles sobre la cual gravitaba toda la actividad de las poblaciones cercanas.  Su abuelo no quería saber de él pero su tío, secretamente enamorado de su madre, siempre lo tuvo como un miembro más de la familia. De hecho, cuando William ya tenía edad para trabajar, lo contrató en la fábrica. Su talento, constancia, seguridad en si mismo y ganas de aprender hicieron que fuera asumiendo mayores responsabilidades hasta que, a la muerte de tu tío, se hizo cargo de la misma. Todo lo que tocaba lo convertía en oro. Hasta que la fatalidad comenzó a asomarse a su vida: su madre murió, su familia se vio asolada por la enfermedad; de tal forma, que sólo le quedó una hija viva. Mientras enterraba a sus seres queridos y su carácter cambiaba al darse cuenta de que, en la vida, hay cosas que no dependen de uno; conocía a un extraño visitante vestido de negro. Él le da la idea del negocio que le permitirá alejarse del dolor, olvidarse de todo y trasladarse a Londres, convencido de poder volver a resurgir. Su fortuna llegará a crecer a la misma velocidad que él comenzará a consumirse bajo una capacidad de trabajo inhumana que nadie será capaz de seguir. Pero él será fiel a si mismo y a su socio de negro. Irá acumulando la parte de las ganancias que le corresponden hasta que vuelva, pero eso no acaba de suceder.  ¿Por qué?. 

A favor: No me es muy fácil encontrar muchas cosas a favor. Quizás la primera parte del libro es más amena que la segunda. No es difícil de leer pero las referencias a los grajos llegan a ser un poco absurdas y carentes de sentido. El personaje principal es correcto y tiene la suficiente fuerza para hacerte seguir leyendo. También es de destacar como refleja la industria textil de la época y la evolución del negocio funerario. 

En contra: Probablemente esperaba más de la segunda novela de la autora del El cuento número trece y de ahí mi desilusión. Para mi, el paralelismo con los grajos sobra. El intento de hacerlos representar la memoria, a mi entender, no se logra. Los personajes secundarios son débiles y sin ningún aliciente. La historia se hace a ratos pesada y el final, que además intuyes casi desde mitad del libro, se hace desear. Y eso es lo peor que le puede pasar a un libro: que “necesites” acabarlo, no por conocer el desenlace sino para cerrarlo definitivamente. 

Libros similares:

  • El Perfume – Patrick Süskind (por el esfuerzo en la ambientación)
  • Lo que sé de los vampiros – Francisco Casavella (por el personaje principal y lo lento del libro)
  • Norte y Sur – Elizabeth Gaskell (por el reflejo de la revolución industrial desde otro punto de vista)

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