El jilguero (Lumen)

10 julio 2014

Nuestra valoración

Autora del libro: Donna Tartt

Sinopsis: Esta novela relata en primera persona la vida de un hombre en íntima relación con el robo de un cuadro durante una explosión en el Metropolitan Museum de Nueva York. La historia comienza en Amsterdam donde Theo Decker se encuentra encerrado, enfermo y asustado en un hotel. A partir de ahí, la historia vuelve atrás y Theo se convierte en un niño de trece años que visita un museo junto a su madre cuando se produce la explosión. Allí, entre los escombros quedará huérfano y robará un cuadro que marcará el resto de su vida. Vivirá con su padre con el que tiene una relación tormentosa, conocerá a Boris, un adolescente ruso que le enseñará el camino del olvido a través de las drogas. Todo parece entonces que seguirá su destino, pero éste se vuelve a truncar conduciéndole otra vez a Nueva York. Allí será rescatado por un anticuario…el bulto donde guarda el famoso cuadro viaja con él y una mezcla de fascinación y remordimiento acompaña a Theo. Pero el cuadro no está donde realmente el protagonista piensa y el reencuentro con Boris avivará las dudas y desencadenará unos sucesos inesperados.

A favor: Este relato tiene una calidad literaria excepcional, un manejo de la lengua impecable y una fuerza descriptiva explosiva. La lectura de esta novela consigue trasladarnos en cualquier fragmento de la misma al paisaje que la autora quiere exactamente transmitirnos, nos introduce con sus palabras en sentimientos, reflexiones y casi parece que somos capaces de respirar esos ambientes en los que Theo Decker se mueve. La historia es original, pero sobre todo de una humanidad impecable, y cuando digo humanidad me estoy refiriendo a la credibilidad de las acciones y reacciones de los personajes que, en ningún caso, están fuera de lugar. Podría recordar a una novela de Dickens pero anclada al siglo XXI. 

En contra: Reconociendo que este libro tiene unos valores literarios de excelente e indiscutible calidad, desde mi perspectiva, la autora se pierde en ese aspecto de la obra en detrimento de la relación con el lector. Quiero decir con esto que en bastantes momentos, la lectura se hace un poco tediosa, con un exceso de descripciones y comparaciones que suponen una ruptura en el hilo conductor de la trama. Por este motivo, la acción transcurre de manera lenta con destellos de suspense que se ahogan en las palabras, sobre todo hacia el final del libro.

Más información:

Libros similares:

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  • El ladrón de arte – Noah Charney

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